Iglesias ganó el debate a cuatro aunque Rivera jugó mejor sus bazas


Debate a cuatro

El líder de Unidos Podemos venció, según Metroscopia, pero Albert Rivera acapara mejor valoración por sus intervenciones

Rafa de Miguel
Madrid 15 JUN 2016 – 04:47 EDT

Ganar no siempre significa sacar mayor provecho. Pablo Iglesias fue el vencedor del único debate a cuatro que los candidatos tendrán durante la campaña, pero el más valorado por su actuación fue Albert Rivera, según el sondeo de urgencia realizado por Metroscopia para EL PAÍS. El candidato de Unidos Podemos fue el ganador para el 22% de los consultados, seguido de Mariano Rajoy (18%), Albert Rivera (14%) y Pedro Sánchez (6%). El líder de Ciudadanos obtuvo sin embargo la mejor puntuación, un 5,7 en una escala de 1 a 10, entre el conjunto del electorado, por el modo en que supo jugar el partido. Solo un 5% de los consultados por Metroscopia admite que el debate puede hacerle cambiar el sentido de su voto.
Ante la pregunta directa, ¿Quién diría usted que, en definitiva, ha ganado este debate?, el ganador está claro: el candidato de Unidos Podemos se coloca en primera posición. Pero los electores han apuntado en sus respuestas matices más ricos que la mera disyuntiva de quién gana y quién pierde. Aprecian calidad en el debate, y reparten de modo más equilibrado sus valoraciones.
El mérito de Albert Rivera, que en estas elecciones corre el riesgo de ver desdibujada su apuesta de centro en medio de una polarización provocada por el PP y Unidos Podemos, ha consistido, según el sondeo, en ser capaz de recibir buena puntuación no solo entre los suyos (7,1) sino entre el electorado socialista (6,3) y del PP (6,0).
Algo parecido, aunque en menor grado, le sucede a Pablo Iglesias. Junto a la alta puntuación de sus votantes (7,3), recibe asimismo una destacada valoración del electorado socialista (5,6), y casi obtiene un aprobado por su actuación entre el electorado de Ciudadanos (4,9).
No les ocurre lo mismo ni a Mariano Rajoy ni a Pedro Sánchez, que reciben la aprobación de sus bases, pero se alejan del aprobado entre los votantes de los otros partidos. Los electores de Unidos Podemos le dan a Sánchez un 4,4; los de Ciudadanos, un 4,7.
Aunque solo un 5% de los consultados admite que el debate puede hacerle cambiar el sentido de su voto, destaca como esta cifra se dobla en el caso de potenciales votantes socialistas. Hasta un 13% admite que, tras comprobar el choque dialéctico de los cuatro candidatos, su voto podría cambiar. Y eso a pesar de que, tras dos horas y media, pocas cosas se aclararon respecto a lo que ocurrirá tras el 26-J.
El debate lo acabó ganando, según la encuesta, uno de los dos candidatos que más claramente ha expresado el pacto que persigue. Iglesias quiere formar Gobierno con el PSOE, y por eso trató de forzar a Sánchez para que se pronunciara sobre posibles alianzas antes del 26 de junio. “No puedo contemplar ni como mera hipótesis que el Partido Socialista sea capaz de comparecer y decir a sus votantes que van a permitir que siga Rajoy en el Gobierno. Y solamente hay una alternativa a eso, que gobierne con nosotros”.
El otro candidato que, desde el mismo 21 de diciembre, ha definido el pacto que busca es Rajoy. Quiere formar una gran coalición con el PSOE —en su propuesta incluye a Ciudadanos, pero no lo considera necesario—, para asegurar un Gobierno estable con fuerzas que, según él, defienden los mismos valores constitucionales. El debate, sin embargo, evidenció que llegar a pactos tras el 26-J se presenta complicado. “Ya veremos”, se limitó a decir Rajoy cuando le preguntaron cómo veía ahora de cerca su ansiada gran coalición.
El secreto de Sánchez
El candidato socialista sabe que escuchará la misma pregunta formulada por Iglesias, por Rajoy y por la prensa lo que le resta de campaña: ¿con quién pactará el PSOE? No piensa contestar. No lo hizo en el debate, a pesar de que se le apretó, porque hubiera sido un “suicidio” hacer ese pronunciamiento, explican fuentes de su campaña. Solo le hubiera servido para perder votos por la izquierda y por el centro. Su decisión vendrá dada por el resultado electoral y confían en que sean otros los que tengan que elegir.
El candidato de Ciudadanos se ha mostrado en todo momento dispuesto a pactar a su derecha y a su izquierda, siempre que se acepten sus condiciones, pero mantiene algo más que reservas respecto a la figura de Rajoy. Ha ido incrementando la dureza de sus ataques al candidato popular. De nuevo le volvió a pedir en el debate una “reflexión” sobre la corrupción y sobre su propio futuro. Rivera elige cuidadosamente las palabras para no pasarse de frenada ni volver en su contra al electorado popular, pero donde todo el mundo entiende que su apoyo pasa por la renuncia de Rajoy, los dirigentes del PP quieren ver un órdago que tendría que retirar si de sus escaños depende que gobierne Rajoy.

Con información de Natalia Junquera, Anabel Díez, Francesco Manetto y Juan José Mateo.

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