Carlos Mesa: Politizar la demanda marítima no favorece a la causa


CARLOS MESA, VOCERO INTERNACIONAL DE LA DEMANDA MARÍTIMA BOLIVIANA
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El vocero internacional afirmó que el vicepresidente Álvaro García Linera “no debió relacionar” el tema con la permanencia de Evo Morales en el poder. “Chile sólo puede lograr neutralidad y Bolivia, adhesión”, dijo.

domingo, 24 de mayo de 2015
Página Siete / La Paz

El expresidente Carlos Mesa, vocero internacional de la demanda marítima de Bolivia, dice que su compromiso con la causa marítima y con el presidente Evo Morales es un “compromiso sólido”, que va a mantenerse mientras el mandatario crea que será “útil a la causa y hasta que la causa llegue a buen final”. Dicho esto, sostiene que “no es adecuado” y que no debió haberse establecido “una relación de causa y efecto”, entre éxito de la causa marítima y la permanencia o el liderazgo del presidente Morales, como lo hizo el vicepresidente Álvaro García Linera, porque eso politiza la causa marítima.
“El éxito de la causa depende de que se la considere como una acción de Estado”, dice Mesa, quien por el contrario defiende y elogia la decisión del mandatario de haber elegido al expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé como agente ante La Haya y a tres excancilleres que no tienen nada que ver con el partido de Gobierno para asistir a los alegatos. Es “una visión correcta del presidente Morales de entender la cuestión marítima como una cuestión de Estado y no como una cuestión de gobierno”, afirma en el Desayuno de Trabajo de Página Siete.
Por lo demás, reitera su optimismo sobre la decisión de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) acerca de su competencia para conocer la demanda boliviana y cree que “Chile ha agotado el 99 por ciento de sus cartuchos en esta primera fase, porque Chile está jugando al todo o nada en la fase preliminar”.
La opinión pública aplaudió la actuación de la delegación boliviana en La Haya, en una rara unanimidad política, incluso para el tema marítimo. ¿Qué opina al respecto?
Yo creo que tiene que ver con dos cosas fundamentales. Primero, una visión correcta del presidente Evo Morales de entender la cuestión marítima como una cuestión de Estado y no como una cuestión de gobierno, y eso se ha traducido en el nombramiento de Eduardo Rodríguez Veltzé como agente en La Haya y como cabeza del equipo jurídico; haberme escogido para la parte de comunicación, como representante oficial del Estado; haber invitado a la presidenta de la Comisión de Relaciones Internacionales del Senado y tres excancilleres que no están vinculados con el MAS, como Gustavo Fernández, Javier Murillo y Armando Loaiza, que ahora está como embajador en el Vaticano. Segundo, tan o más importante, es resultado de un trabajo que se inició el 2011 y que se desarrolló intensamente entre el 2013 y 2015, un trabajo serio, consistente, un trabajo de equipo y un equipo jurídico que trabaja con responsabilidad. En otras palabras, es el resultado de un trabajo serio, y cuando el país hace un trabajo serio, los resultados se ven.
Las respuestas de Bolivia a las dos preguntas de los jueces han despertado algunas dudas. ¿Las respuestas fueron correctas?.
Eran correctas las preguntas y han sido correctas las respuestas. Podemos analizar cada uno de los casos. Eran correctas las preguntas porque un juez tiene todo el derecho de hacer una pregunta de fondo o una pregunta de forma que le parezca relevante a efectos del desarrollo de la causa, y no hay que sorprenderse por ello, porque es parte del trabajo de los jueces. La respuesta a la primera pregunta, de cuándo se produjo un acuerdo entre Bolivia y Chile para decidir una negociación sobre una salida al mar a Bolivia, fue muy clara: no hay un momento mágico. Y la razón de esa respuesta tiene que ver con la estrategia chilena. Chile planteó dos fechas. Sumó a 1904 la de 1948, con una lógica absolutamente sofista, que todos los compromisos anteriores a 1948 no eran lo suficientemente coherentes ni sólidos como para entenderlos como compromisos formales, lo cual no es cierto, pero era su planteamiento, y los que sí fueron serios, los de 50 y 75, no pueden ser considerados porque se hicieron después de 1948. Por eso Bolivia dice: no vamos a escoger una fecha definida. Podía uno haber caído en la trampa y decir que el 50 y el 75 fueron los momentos más importantes, pero si tú establecías uno de esos momentos, podías entrar en un debate innecesario. Es la agregación lo que importa, son compromisos durante siete décadas y, por lo tanto, la respuesta fue muy clara: es el conjunto de esos compromisos lo que define el acuerdo de Chile y Bolivia para negociar. Con relación a la segunda pregunta, el planteamiento del juez es interesante, una pregunta sobre una cuestión de fondo en el momento preliminar de la demanda. ¿Por qué hace el juez Hisashi Owada esa pregunta? Mi interpretación personal es porque quiere conocer la solidez de la percepción de las partes sobre la etapa en la que estamos, en una demanda preliminar o en la cuestión de fondo. Chile responde lo obvio: el acceso soberano al mar implica una transferencia de territorios que forzosamente modificará el Tratado de 1904, y Bolivia responde lo que tiene que responder. El responder esta pregunta con que no hace a la pertinencia del momento en que estamos no es una no respuesta. Por supuesto que es una respuesta y la respuesta es: Bolivia considera que el tema del acceso soberano al mar es una cuestión que hace al fondo del asunto y que será respondida en su momento. Pero algo más: en el comentario que Bolivia hace a la respuesta de Chile, Bolivia formula una precisión y dice: cuando Chile hace una definición al acceso al mar, se refiere literalmente a los compromisos que hicieron sus presidentes, ministros y embajadores sobre el acceso soberano al mar, que son exactamente las menciones que Bolivia hace de los compromisos que Chile hizo con Bolivia para sentarse a negociar. Es decir, la definición de acceso soberano al mar la hace Chile sobre los compromisos que hizo con Bolivia, lo que ratifica que esos compromisos existieron, son jurídicamente exigibles.
Hasta el momento ha primado la unidad nacional en torno a la demanda y esta unidad, como Ud. mismo dice, ha sido importante para la gestión en La Haya, pero algunos funcionarios del gobierno han empezado a utilizar el tema con fines partidistas. El propio vicepresidente García Linera ha condicionado el éxito de la causa marítima al liderazgo de Evo Morales. ¿Qué opina al respecto?.
Empezaré por decir que mi compromiso con la causa boliviana en el tema del mar y con el Presidente es un compromiso sólido, que va a mantenerse mientras el Presidente crea que yo puedo ser útil a la causa y hasta que la causa termine y llegue a buen final. Esto es muy importante para que se entienda mi respuesta. Dicho lo cual, a mí me parece que no es adecuado y que no debió haberse hecho referencia, una relación de causa y efecto, entre la causa marítima y la permanencia del presidente Morales o el liderazgo del presidente Morales porque eso politiza la causa marítima y no le hace ningún favor a la causa marítima. El éxito de la causa depende de que se la considere como una acción de Estado y se desnaturaliza cuando una autoridad, como el Vicepresidente, plantea como una condición sine qua non que si queremos tener mar tiene que ser el presidente Morales el que nos lidere. Esa es una decisión del pueblo boliviano; no tiene que ser condicionado por ningún contexto, como decir que si no estuviera el presidente Morales no tendríamos éxito, porque le quita el carácter de Estado al problema que Bolivia está enfrentado en La Haya
¿Cuál es su percepción del resultado de esta primera fase del proceso?
Primero, un elemento interesante que tiene sus aristas positivas y negativas es que la demanda boliviana no es convencional, no es una clásica demanda de límites, un diferendo en que la Corte tiene que decidir sobre el paralelo tal o la perpendicular cual, la isla tal o cual. Es decir, éste es un asunto conceptual que hace casi a la filosofía del derecho en relación a cómo vas a generar una jurisprudencia, que tiene antecedentes, pero que Bolivia la ha planteado con una gran solidez, una gran coherencia jurídica. Eso es lo positivo. El elemento que podríamos definir como negativo es el hecho de que Chile puede aprovechar esa circunstancia para generar miedo, como está intentando, de que el propósito de Bolivia es dinamitar el sistema internacional de fronteras y que eso podría generar una ola de reclamos, lo cual no es cierto. Dicho esto, es obvio
que en un juicio internacional tú tienes la posibilidad de ganar o perder, pero yo creo seriamente que nuestras posibilidades son altísimas, que la Corte se va a declarar competente. Yo creo que no hay forma, no hay argumento posible para rebatir la lógica boliviana, para conseguir un resultado favorable en la demanda preliminar.
Si la CIJ se declara competente, Bolivia tendrá que reforzar sus argumentos porque se trata de un caso excepcional, sin muchos antecedentes…
Sí, hay antecedentes, como el caso de las pruebas nucleares de Francia o el del referéndum entre Noruega y Dinamarca. Hay seis o siete casos, hay jurisprudencia. El planteamiento boliviano tiene sus peculiaridades, pero está basado en elementos reconocidos por el derecho internacional y Naciones Unidas. Hay antecedentes y ésa es la base fundamental de la argumentación boliviana. La demanda tiene tres fases. Estamos en la primera. Si la Corte, como creemos, se declara competente, entraremos al debate de fondo y llegaremos a un fallo. Si ese fallo es favorable, entraremos a la tercera fase, la más importante, que es la de la negociación. Bolivia tiene que estar preparada para esas tres fases. Una vez que recibamos el fallo, esperamos favorable, de declaratoria de competencia, hay que trabajar en la argumentación de fondo. Para eso tenemos que esperar la contramemoria de Chile. Bolivia ya ha presentado su memoria. Nuestra impresión es que Chile ha agotado el 99 por ciento de sus cartuchos en esta fase porque está jugando al todo o nada en la fase preliminar.
Ud. siempre ha sostenido que Bolivia no tiene nada que perder en La Haya, porque está partiendo de cero después de haber agotado todos los recursos con Chile. ¿Después de los alegatos, Ud. mantiene esa idea? Cualquiera que sea el fallo sobre la competencia tendrá consecuencias políticas internas para ambos países…
Hay que hacer un distingo entre la coyuntura y el tema de fondo. En la coyuntura, sin ninguna duda tendrá efectos políticos, positivos o negativos, para cualquiera de los dos gobiernos en función del fallo que se produzca. Si el fallo fuera contrario a la demanda boliviana, es decir si la Corte admite la incompetencia, sería un golpe políticamente importante que tendría su efecto sobre el gobierno, pero desde el punto de vista de la realidad boliviana, no podemos estar peor, es decir no cambiaría absolutamente nada.
Y algo muy importante: si la Corte se declara incompetente, no habría tocado ninguna cuestión del fondo del problema. Es decir, el fondo del problema sigue intacto y podemos buscar caminos distintos. En ese caso, Bolivia tendría que hacer una evaluación de cómo establece una estrategia sobre una cuestión sobre la cual la Corte, en tanto un organismo internacional, no se ha pronunciado
El presidente Morales ha dicho que Bolivia tiene un plan “B”…
Lo que dijo el presidente Morales está en el texto de nuestra memoria. Al final del texto, se dice que Bolivia se reserva el derecho, sin perjuicio de la demanda, de abrir procesos al Estado chileno sobre el cumplimiento de diversos compromisos, como el de libre tránsito, y otros que tenemos pendientes. El plan B no debe entenderse que vamos a hacer otra cosa en relación a nuestra demanda marítima si perdemos ante la Corte.
El plan básico y único es la demanda ante la Corte, pero eso no es óbice para que, como de hecho estamos haciendo, Bolivia se presente ante la Aladi para decir Chile no está cumpliendo las facilidades de libre tránsito del Tratado de 1904.

Eventualmente hay otros temas, como el Silala y el Lauca, que nos permiten perfectamente plantear juicios internacionales probablemente ante la Corte Internacional de Arbitrajes. Este es el concepto. El plan B no es que, si nos va mal, vamos a patear puertas en otro lado.
“Hemos salido de la cápsula de la bilateralidad”
Según Carlos Mesa, el elemento más importante del proceso que impulsa Bolivia en La Haya es haber encontrado un mecanismo jurídico que le permite al país salir de la “cápsula de la bilateralidad” con Chile en que se encontraba la causa marítima.
“Este es un elemento fundamental, porque es un mecanismo jurídico que nos saca de la cápsula de la bilateralidad”, afirmó. “Chile nos había atrapado en la lógica de decir: si tú quieres una solución para el problema marítimo, no puedes apelar ni a la OEA ni a otros organismos multilaterales, ni al facilitador A o B ni a países amigos”, agregó.
“Esa situación parecía imposible de superar y todos parecíamos condenados por la experiencia de 1920, cuando Bolivia presentó ante la Sociedad de Naciones la denuncia o revisión del Tratado de 1904 y la Corte rechazó de plano esa demanda”, gestión que hizo suponer que no había otro camino alternativo.
“Cuando encontramos este mecanismo de los actos unilaterales de los Estados jurídicamente exigibles, redondeado con el Pacto de contrahendo que hizo uno de los abogados de nuestro equipo, salimos de esa cápsula. Históricamente, es la primera vez que Chile tiene que explicarle a la comunidad internacional por qué se niega a negociar con Bolivia una salida soberana al mar”, subrayó.
Tras señalar que “los bolivianos tenemos una tendencia malsana a la autoflagelación y al masoquismo y nos gusta destacar los elementos negativos”, el vocero de la demanda boliviana reivindicó la coherencia histórica de la política marítima boliviana.
“Para mí está absolutamente claro que esto que estamos haciendo era impensable desarrollar sin una política tan consistente, tan seria, como la que hemos desarrollado”, sostuvo.
“Bolivia no ha cambiado su política exterior sobre el mar desde 1910”, subrayó.
“Nada de lo que estamos haciendo sería posible si no tienes esa agregación de momentos, el de 1920, el del 50 y el del 75, para hablar solamente de algunos hitos, desde el objetivo planteado por Daniel Sánchez Bustamante en 1910”, acotó.

Las reacciones internacionales a la demanda boliviana
“Chile sólo puede conseguir neutralidad y Bolivia, adhesión”
“En el mejor de los casos, lo que Chile puede conseguir es neutralidad, mientras que Bolivia consigue adhesión, porque la evidencia de la desproporción de la actitud de Chile con Bolivia es tan flagrante que es muy difícil mantenerse absolutamente neutral”, dijo Carlos Mesa al analizar la reacción de la comunidad internacional ante la demanda marítima boliviana en La Haya.
“Yo creo que el trabajo es efectivo y el resultado evidente”, agregó al evaluar los resultados de la labor que realiza a nivel internacional para esclarecer las razones que impulsaron a Bolivia a llevar a Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Desde su designación como vocero de la causa marítima, hace poco más de un año, Mesa se ha entrevistado con una docena de presidentes y ha visitado entre 20 y 25 países, además sostener reuniones con directivos de varios organismos internacionales.
El vocero internacional de la demanda atribuye gran parte del mérito del éxito boliviano al trabajo del presidente Evo Morales, quien ha logrado la solidaridad y apoyo de varios países.
“Yo tengo una tarea distinta. Cuando hablo con un presidente le digo que no vengo a buscar adhesión a la causa boliviana, sino a explicarle nuestros argumentos y razones. Y eso ha sido muy útil para que la comunidad internacional entienda que Bolivia no está poniendo en tela de juicio los tratados, como sostiene Chile”, explicó.
Mesa cree que la estrategia comunicacional boliviana “ha obligado a Chile, en un determinado momento, a hacer algo parecido”. “Ellos han tenido que seguir nuestra estrategia porque comunicacionalmente nosotros hemos llevado la delantera”, subrayó.
“Mi impresión es que el haber sacado a Chile de la cápsula y el haberle obligado a ir a una corte internacional a dar explicaciones, es un triunfo histórico para Bolivia, independientemente del resultado que tengamos, podemos ganar o perder, y eso ha generado una reacción de un país descolocado”, añadió.
El exmandatario Mesa sostiene que Chile no esperaba del gobierno de Evo Morales ni de Bolivia como país “tanta consistencia”.
Al respecto, recuerda “una frase que se convirtió en una muletilla de los gobiernos chilenos”, el decir que Chile no tiene un “interlocutor válido” en Bolivia para hablar de los problemas bilaterales.
“Ironías de la vida”, dice Mesa al recordar una conversación con una periodista chilena durante los alegatos de La Haya.
“Me comentaba fuera de micrófono, en el momento de la crisis de Gabinete en Chile: a qué punto hemos llegado, en que las cosas se han invertido; antes, esta situación, de una presidente que decide un cambio de gabinete en medio de un proceso internacional, era esperable de Bolivia, pero nunca de Chile. ¡Estamos absolutamente descolocados de cómo están pasando las cosas entre ambos países!”.
“Yo creo que eso es lo que está ocurriendo. Chile no esperaba lo que Bolivia está haciendo y eso le ha generado una sorpresa y no están siendo capaces de adecuar sus respuestas a la lógica en que Bolivia está funcionando”, concluyó el exmandatario.
“Mi impresión es que el haber sacado a Chile de la cápsula… es un triunfo histórico para Bolivia”

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