Participación indígena en el proceso de independencia


Página Siete, La Paz, Bolivia – 6/8/2013 21:13 PM

El autor recapitula el crucial rol que desempeñaron indígenas de tierras altas y bajas y afrodescendientes en las luchas por la emancipación.

NACIONAL – 05/08/2013

Juan Gabriel Estellano

La independencia de Bolivia y de los países hispanoamericanos es resultado de un largo proceso de resistencias, sublevaciones, rebeliones, revoluciones; por eso, sus antecedentes se pueden remontar al inicio mismo de la época colonial.

La más profunda lucha anticolonial por eliminar o reformar el gobierno español en América se inició con la sublevación general de indios de 1780. Se renovó, luego de la tregua represiva, a partir de los movimientos juntistas de 1809 y 1810 y el movimiento guerrillero; y se definió claramente como independentista a partir de 1814.

En todas esas etapas y modos de rebelión existió una importante participación de los indígenas y de los afrodescendientes, aunque con diferentes grados de intensidad.

Al igual que las otras castas americanas conformadas por los criollos y los mestizos, la participación no fue absoluta, muchos no participaron; otros no se sumaron a la causa patriota y al contrario, por diversas circunstancias, se afiliaron a las filas hispano-realistas.

La etapa en la que existió mayor participación indígena como caudillos y como masa revolucionaria fue durante la Sublevación General de Indios que se desarrolló entre 1780 y 1782, resultado de centenares de rebeliones locales que se produjeron a lo largo del siglo XVIII.

La rebelión tuvo como caudillos, como líderes máximos, a indígenas, lo que no sucedió en las otras etapas del proceso independentista.

La mayor parte de los líderes pertenecía al estamento noble, caciques que gozaban de privilegios a cambio de servicios a la Corona, pero que ante los abusos de las pensiones a los indígenas, especialmente el reparto mercantil, iniciaron primero una pacífica lucha contra esas pensiones que luego se transformó en una violenta revolución.

Sus principales líderes fueron los Amarus del Cusco, los Cataris de Chayanta y Julián Apaza, alias Túpac Catari de La Paz; y también hubo caudillas mujeres como Bartolina Sisa, Micaela Bastidas y Gregoria Apaza.

Al principio la lucha fue fundamentalmente antifiscal, pero luego sus planteamientos fueron profundamente anticoloniales como la eliminación del cargo de corregidor; el nacionalismo inca que llegó a coronar al Inca Túpac Amaru II como gobernante de toda Sudamérica, el nombramiento de Túpac Katari como su virrey. Indígenas de Apolo, de Atacama se sumaron a la sublevación. La rebelión fracasó no sólo por la alianza urbana en su contra, sino por la acción de caciques indígenas, como Pumakawa, favorables al régimen colonial. En esta etapa, a pesar del llamado de Túpac Amaru a los esclavos, los afrodescendientes no tuvieron una participación destacada, fueron utilizados por sus amos, en algunas ciudades, para engrosar al ejército represivo.

La represión y la matanza de sus principales caudillos fueron de tal magnitud que de alguna manera explica que no surgieran, en las siguientes etapas, líderes de la talla de los anteriormente mencionados, pero eso no quita la importante participación de los indígenas y de los afrodescendientes en las siguientes fases del proceso.

Entre los ejemplos que se destacan, está el de los indígenas del altiplano paceño. Sus caciques fueron parte de la Junta Tuitiva. Después de la llegada del primer ejército auxiliar argentino, a fines de 1810, protagonizaron una guerrilla rural que duró varios meses al mando de Cáceres.

Luego, en 1814, fueron protagonistas de una violenta sublevación, aliados de los cusqueños, que tomó por un tiempo la ciudad de La Paz.

La participación indígena en las guerrillas fue también muy importante. Se tienen datos de esa participación sobre todo en la guerrilla de Ayopaya e Inquisivi y en la que acaudilló Ildefonso de las Muñecas.

Capítulo especial merecen los guaraníes, cuya lucha por mantenerse independientes se remonta al inicio mismo de la Colonia.

Por eso cuando su gran capitán Cumbay se sumó al segundo ejercito auxiliar argentino y luego a la guerrilla de Padilla, no fue precisamente para luchar por la independencia sino para acabar con su secular enemigo contra el que habían protagonizado una guerra de siglos.

En tierras bajas también se destacaron los moxeños y los canichanas que protagonizaron rebeliones desde 1809, sobresaliendo la encabezada por Pedro Muiba.

Los afrodescendientes tuvieron también sus propios escenarios de lucha. Destaca, como ha estudiado René Arze, la figura de Franciscote que encabezó una abortada rebelión en Santa Cruz, en agosto de 1809. Cuando y donde los esclavos negros se sintieron más protagonistas y, por primera vez libres, fue en la republiqueta que presidió Ignacio Warnes en Santa Cruz.

Lástima que al fundarse la República ya no estaban los viejos camaradas de armas y los grandes capitanes. Así, los guaraníes volvieron a la guerra, esta vez contra el nuevo Estado; los indígenas de tierras altas, paulatinamente se convirtieron de comunarios en peones y, en peores circunstancias, los de tierras bajas.

Los que mejoraron su situación fueron los afrodescendientes, que dejaron de ser esclavos, aunque para ello tuvieron que esperar 25 años para que se cumpla el mandato de Bolívar.

Fernando Cajías de la Vega

 

“La mayor parte de los líderes eran caciques que gozaban de privilegios”.

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