Bolivianizando las fronteras


 

La Prensa – Opinion Junio 17, 2011 Actualizado a las 02:12

Es importante recordar que en muchas épocas y en muchos países, especialmente en Bolivia, las expresiones culturales se adelantaron a las grandes transformaciones políticas. Así, por ejemplo, se adelantaron a la Revolución del 52 expresiones indigenistas como la realizada por el arquitecto Emilio Villanueva en el Monoblock de la Universidad Mayor de San Andrés, o la de Cecilio Guzmán de Rojas con su Cristo aymara, o el Yatiri de Borda, o las composiciones de Adrián Patiño.

La segunda premisa es la dificultad de calificar nuestra cultura como boliviana por las fuertes posiciones adoptadas, provenientes de las regiones y de los grupos étnicos.

Es cierto que cada cultura tiene expresiones culturales propias, pero también existen muchas expresiones que son producto del mestizaje, de la convivencia de dos o más culturas, cuyo resultado es una expresión nueva y compartida. Podemos mencionar que la mayoría de nuestras comidas y nuestras danzas son producto del mestizaje. Esos productos conforman la gran cultura boliviana, así como las expresiones de cada una de las partes que conforman nuestro país.

La identidad boliviana es diversa y es una conjunción de identidades. Sus danzas, varias de las cuales han sido declaradas recientemente patrimonio de Bolivia, son un vehículo para fortalecer nuestra identidad dentro y fuera del país.

Gracias a ellas, se puede afirmar que hace ya varias décadas se ha producido y se está produciendo la bolivianización de nuestras fronteras, especialmente en el sur peruano, el norte chileno y el norte argentino.

Después de la Guerra del Pacífico y, particularmente durante los años de ocupación de Tacna y Arica, antes de la firma del Tratado de 1929, el Gobierno chileno se esforzó por “chilenizar” el norte conquistado y en gran medida lo logró, pero, a pesar de ello, se mantuvo una significativa presencia de la cultura andina.

Esa presencia andina se ha fortalecido por la bolivianización de la región a través de las danzas y de la fiesta. Nuevamente la cultura se adelanta a las soluciones políticas.

En nuestra historia cultural, hemos recibido mucha influencia de los países vecinos de acuerdo con las regiones. La influencia argentina siempre ha sido importante, baste recordar la presencia del tango, de la zamba, del rock argentino. Por otro lado, la influencia brasileña en nuestra región amazónica es innegable, así como la presencia de varias expresiones musicales peruanas como el vals.

Lo interesante es observar que la cultura boliviana, a través principalmente de sus danzas, también influye en los países vecinos. Lo importante es que esa enorme expansión tenga el sello de pertenencia para evitar la apropiación indebida en la que están incurriendo algunas organizaciones de los países vecinos.

Algún día Bolivia volverá a tener una salida soberana y útil en el océano Pacífico. Mientras tanto que continúe esa labor silenciosa y anónima de cientos de bolivianos que, poco a poco, crean corredores y enclaves de bolivianización.

fundahck@acelerate.com

Historiador

Fernando Cajías
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